19/08/2019 MEMMINGEN-KEMPTEN

DIA1

En 2.012, ya iniciamos en Memmingen nuestro viaje por el Danubio. Esta vez nos dirigiamos hacia el sur, hacia los Alpes, para cruzarlos y llegar a Eslovenia. Tras montar las bicis y comer un escueto bocadillo, comenzamos a rodar de nuevo por Alemania, una vez mas. Nos encanta, rodar por carriles bici entre montañas e interminables valles verdes es un placer indescriptible. La salida del aeropuerto es facil y sencilla, no como la tortura que fué salir del aeropuerto de Gatwick. Cuando llevábamos algo más de una hora de recorrido, decidimos hacer una parada en  una cafetería de Bad Gronenbach donde dimos buena cuenta de la repostería alemana. Nuestra idea era llegar hasta Neushchwanstein, pero al final la tarde fue transcurriendo y una vez llegamos a Kempten, dado que la luz iba decayendo decidimos quedarnos a hacer noche en dicha localidad, con la idea de recuperar los kilómetros al día siguiente. Buena decisión, como se demostraría al día siguiente, y donde nos dimos cuenta que nunca hubieramos llegado a Neuschwanstein en las pocas horas de luz que quedaban en el primer dia.

Tras dejar las alforjas en el hotel y una ducha caliente, nos acercamos al pueblo donde como siempre nos pegamos un homenaje en la mejor cervecería de Kempten Brauereigaftftutte Zum Stift. Rodeados de Currywurst y con una jarra de cervez en la mano, nada hacía presagiar el calvario de etapa del día siguiente.

 

20/08/2019 KEMPTEN-FUSSEN-NEUSCHWANSTEIN

FUSSEN

Lluvia,lluvia y más lluvia. Desde la primera pedalada hasta la última bajo el agua. A media mañana, el Gps nos enrutó por una garganta boscosa donde perdimos el camino y tras trochar entre lomas y lomas, decidimos volver sobre nuestros paso y volver a redireccionar, esta vez en modo coche, resultado, tuvimos que dar un rodeo adicional de unos 15 kms. Tras este incidente, comenzaron los pinchazos, hasta 4 en una mañana. Las ramitas de arbol esparcidas a lo largo del camino se introducían en nuestras maltrechas cubiertas como si de mantequilla se tratara( llevaban varios viajes a su espalda, error no haberlas cambiado para éste). Tras tanto pinchazo nos quedamos sin cámaras a la altura del lago de Weissensee. Arrastrar de una bici pinchada cargada con alforjas no es algo muy agradable, suerte tuvimos de que la tienda de bicicletas mas cercana estuviera a 2 Kms, de habernos ocurrido 15 o 20 kms antes, en medio del bosque, no sé que hubieramos hecho. 

Tras tanto incidente, se nos había ido la mañana en hacer apenas 50 kms. Decidimos comer a orillas del precioso lago un buen plato de pasta. Tras esto llegamos, a Füssen, y nos dirigimos directamente al castillo de Neuschwanstein, empapados y totalmente helados. Una vez en los pies del castillo, contemplamos con desánimo que las  nubes y la niebla lo hacían practicamente invisible, era inutil seguir hasta el puente de Marienbrücke, lugar desde el que se obtienen las mejores vistas.

Vuelta de nuevo hacia Füssen, donde paramos en una cafetería a calentarnos un poco. Desde allí se contemplaban las calles de un pueblo de cuento. Sus coloridas casas, recordaban al pueblecito donde vivía Gepetto, el padre de Pinocho, a nosotros no nos había tragado un ballena, pero estabamos chorreando agua como si así hubiera sido. Tras el café, teníamos claro que era imposible continuar hasta Bad Tolz, que era donde pensabamos concluir la etapa. Faltaban 80 kms, eran las 6 de la tarde, y la lluvia no daba un respiro. No tuvimos mas remedio que alojarnos en una casa-hotel de las afueras de Füssen, el "hotel del pantuflas".

 

Nada mas llegar, el dueño nos obligó a descalzarnos y nos suministró unas de sus muchas pantuflas (de ahí el mote que el pusimos "El pantuflas"). Condición indispensable para entrar. La razón, no estropear el suelo de madera de la casa. La verdad, es que después de un día bajo la lluvia, llegar a una casa caldeada nos supo a gloria. Tras una hirviente ducha, cenamos en el acogedor salón-comedor de la casa, todo el "avituallamiento" que habíamos comprado en un supermercado. Fué allí cuando descubrimos que la previsión climatológica en el Grossglockner( puerto de montaña que teníamos que ascender para llegar a Eslovenia) eran imposibles, lluvia, nieve y temperaturas de invierno( 0º). Nuestro equipamiento no estaba preparado para estas temperaturas, no merecía la pena morir de una hipotermia en el descenso, así que no nos quedó mas remedio que coger un tren a Munich para enlazar hasta Villach, último pueblo de Austria que linda con la frontera de Eslovenia.

 

THE RAIN

CASTILLO DE NEUSCHWANSTEIN

21/08/2019 FUSSEN-MUNICH

La llegada a Munich a media mañana, nos generó sentimientos contradictorios.Por un lado, estábamos decepcionados de haber tenido que cambiar totalmente el itinerario y por otro, contentos de volver a una ciudad tan acogedora y agradable como Munich. Una gran ciudad con ambiente de ciudad pequeña. Todas sus calles están surcadas por carriles bici que permiten que la bicicleta sea el medio de transporte idóneo para moverse por ella.

Comimos en el Viktualienmarkt. Este mercado, está situado en el corazón de Munich, y cuenta con 140 puestos donde comprar fruta, queso, y en nuestro caso, bocadillos de carne que te preparan al momento. En nuestro caso, trituramos varios bocadillos cada uno. A destacar un bocadillo sencillo, te cortan al peso un trozo de carne de cerdo cocido al horno y la introducen en un panecillo redondo. El resultado, es un abultado bocadillo, rebosante de carne y al que finalmente añaden un trozo de corteza crujiente de cerdo. Espectacular y barato.

MERCADO

Aprovechamos el día para realizar una serie de compras. Compramos una cámara de video por unos míseros 30 €, así como una serie de soportes para bici para dichas cámaras( se nos había olvidado traerlos, again).

A la noche, no podíamos faltar a nuestra cita con la Hofbräuhaus am Platzl, donde finalizamos el día, acompañados de un excelente codillo y varias jarras de incomprable cerveza negra. Como podeis ver, nuestro paso por Munich fue un verdadero infierno, mala vida.

 

EL GROSSGLOCKNER

MALAVIDA

22/08/2019 MUNICH-VILACH-KRANJSKAGORA

 

A mediodía, llegamos a Villach. El tren que habíamos cogido a primera hora de la mañána, nos condujo a través de los Alpes para dejarnos en la última ciudad de Austria, justo en la frontera con Eslovenia. Nuestra intención era llegar a Kranjska Gora, pero antes teníamos que ascender el Wurzenpass. En el pasado, fue uno de los principales pasos fronterizos con Eslovenia, hasta que se conectó Austria y Eslovenia por autovía con el tunel de Karavanke. De tan sólo 1.073 metros no le habíamos prestado gran interés en la planificación del viaje. Gran error, y nos dimos cuenta de ello, cuando empezamos a ascender y nos topamos con los últimos 6 o 7 kilómetros al 18 % de desnivel. Una verdadera pared. Gran parte de estos tramos, no nos quedó mas remedio que bajarnos de las bicis y empujarlas andando. Esto nos hizo interminables los escasos kilómetros que separan Villach de Kranjska Gora.

wurzenpass

Unos tanques de la II Guerra Mundial coronan la ascensión y desde aquí se llega a la frontera eslovena. Tras unos primeros dias accidentados, parecía que por fin el viaje comenzaba de verdad. Por fin, habíamos llegado a Eslovenia. 

Desde la frontera comienza una preciosa bajada hasta Podkoren, primer pueblo esloveno. A nuestros pies se extiende el impresionante parque natural del Triglav, los Alpes Julianos nos rodean imponentes. Podkoren es un pequeño pueblo de casas de madera y balcones de geranios, que a nosotros nos parece un verdadero paraiso. Desde aquí, cogemos una vereda que según los carteles nos guía a través del valle hasta Kranjska Gora.

Kranjska Gora es una pequeña localidad al pie de una estación de esquí. En verano, su posición estratégica situada en la frontera de Eslovenia, Italia y Austria, hace que este lugar sea escogido año tras año por muchos vecinos europeos como destino vacacional. 

Escarmentados por los multiples incidentes y cambios de planes hasta el momento, no reservamos ningún hospedaje hasta concluir la etapa. Así que nos tuvimos que conformar con reservar por un módico precio, una habitación en un albergue juvenil. Rodeados de chiquillería, recordamos lo que era dormir en un colchon extrafino. Tras soltar las bicis y las alforjas, nos dirigimos a la única ducha compartida del alojamiento y tras hacer cola, pudimos disfrutar del agua templona que nos quitó la mugre acumulada en el día. Ya limpios y relajados, pudimos concluir el día en uno de los acogedores restaurantes de Kranjska Gora. Allí, en su terraza, cenamos rodeados de los Alpes Julianos, a la vez que recordabamos las penalidades sufridas en el Wurzenpass. 

KRANJSKAGORA

23/08/2019 KRANJSKAGORA-BLED

De nuevo lluvia, lluvia y mas lluvia. A la salida de Kranska Gora, comenzó a llover, al cabo de una o dos horas, esta lluvia se convirtió en diluvio. Agua torrencial que nos empapaba por todos los puntos cardinales, incluido desde abajo. Había tal cantidad de agua, que a nuestro paso, nos salpicaba desde el suelo, y dejaba totalmente chorreando las alforjas. No recuerdo en mi vida, ningún dia que me haya llovido más, los conductores de los coches que circulaban por la carretera, se sorprendían de ver a tres chiflados pedaleando en mitad del diluvio universal.

Totalmente empapados paramos en una panadería a reponer fuerzas. A punto estuvimos de dirigirnos directamente a Bled de lo hartos de agua que estábamos. Sin embargo, había un desvío hasta la Garganta de Vintgar que teníamos marcado como punto a visitar. Mas por cabezonería mía que por otra cosa, nos dirigimos hacia allí sin saber lo que nos esperaba.

La garganta de Vintgar es un lugar mágico, un desfiladero por el que discurre encajonado el rio Radovna. Caminando por unas pasarelas de madera se llega hasta el final donde está las cascada Sum.

vintgar

Vintgar está a unos 4 kms de Bled, pero qué kilómetros. Un sendero se sumerge entre la frondosidad. Raices, piedras, barro y unas pendientes importantes. Como almas en pena, fuimos tirando de nuestras bicicletas. En algunos tramos nos tuvimos que emplear los tres a la vez para tirar de las bicis una a una. La frondosidad, la humedad y las penurias me recordaron las escenas de La Misión, en las que Robert de Niro tiraba de sus armaduras entre el barro y la lluvia.

vintgar2

Sin lugar a dudas, esta etapa fué la más intensa de todo el viaje. Por la mañana pedaleamos bajo un diluvio, después tuvimos que atravesar la Garganta de Vintgar y finalizamos el día en otro de los platos fuertes de Eslovenia, el lago Bled. El lago, contiene la única isla natural de Eslovenia, en la cual se encuentra un iglesia. Rodeado de bosques y montañas, y vigilado desde las alturas por un castillo medieval, para mí, es el lago más bonito de toda Europa.

bled

bled2

SLOVENIJA

LOS CAMINITOS DE GOOGLE

 

24/08/2019 BLED-LJUBLIANA

Tras el diluvio del día anterior, sólo pedíamos una cosa, que no lloviera. Así parecía que iba a ser a primera hora de la mañana, pero fue montarnos en la bici y a la primera pedalada...comenzó a llover. Otro chaparrón mañanero, que volvió a dejarnos como una sopa. Menos mal, que pasadas las primeras horas de la mañana, salió el sol y nos respetó hasta nuestra llegada a Ljubliana, donde, ¿adivinais que pasó?...Volvió a llover.

Pero por lo menos, practicamente toda la etapa pudimos hacerla con buen tiempo. Si uno busca cuales son los pueblos mas bonitos de Eslovenia, en todas partes aparecen Kranj y Skofja Loka. Sin embargo, no sé si porque las expectativas eran muy altas, a nosotros nos decepcionaron un poco. Típicos pueblos centroeuropeos con sus casas de colores pastel y sus bonitas plazas. En Skofja Loka, nos sentamos en la terraza de un bar a descansar, y probamos un plato que me encantó y que no paré de pedir el resto de días, ñoquis con salta de tomate y atún, ¡deliciosos!.

La jornada transcurrió sin incidente alguno hasta Ljubliana. Las afueras de Ljubliana recuerdan a su pasado bajo el telón de acero, pero tiene un centro histórico muy bonito, con el rio Ljublianica y el puente de los dragones. Numerosas cafeterías y bares con terraza son un excelente lugar donde observar transcurrir las aguas del rio y sus barcos que lo surcan. Esto hubieramos hecho nosotros, pero a nuestra llegada, el viento trajo la borrasca que nos acosaba desde que salimos de Kempten. De pronto, la oscuridad se cernió sobre nosotros y comenzó a diluviar... una vez mas. Así que no tuvimos mas remedio que comprar en un Spar, unos filetes empanados recalentados, y encerrarnos a roerlos, sin pena ni gloria, en la habitación de nuestro "lujoso" albergue estudiantil de Ljubliana.

ljubliana

 

+SLOVENIJA

25/08/2019 LJUBLIANA-POSTOJNA

 

Tras un paseo matinal y comprar algunos souvenirs para la familia, Ljubliana lucía su esplendor bajo un día soleado. En esta penúltima etapa, nos tocaba pedalear hasta dos de las joyas de este pequeño país. Nuestra primera parada sería el castillo de Predjama. Clavado en la espectacular cara de piedra de la montaña, el castillo de Predjama es una “boca” a la cueva donde el misterioso Barón Erazem Luegger, narrado en leyendas eslovenas, se ocultaba después de acometer los asaltos a los comerciantes que cubrían la ruta que unía Viena con Trieste. A este Robin Hood esloveno se le conoce como el “bandido bueno”.

Para llegar hasta allí, la próxima vez. por favor, en coche. De nuevo google, nos enrutó por unos carriles con unas pendientes que eran para llorar.

Despues de comer, en una terraza con vistas al castillo, nos dirigimos a la cueva de Postojna, una de las cuevas mas atractivas del mundo. En 1872, se construyó el primer ferrocarril del mundo en una cueva de formaciones calcareas. La verdad es una verdadera experiencia. A traves de kilometros de cueva un tren te guía hasta el corazón de la montaña, donde unas impresionantes salas de dimensiones colosales te esperan. 

cueva de postojna

La visita dura en torno a 1 h 30 minutos, y la salida no nos quedó muchas ganas de volver a pedalear. Así que buscamos un hotel baratuno donde dormir, y lo que encontramos no fue un hotel precisamente, nosotros lo llamamos la casa de Psicosis. A eso de las 7 u 8 de la tarde, nos recibió un tio espeluznao y sin camiseta, nos dio acceso a una habitación de la casa donde vivián y nos dijo que para pagar hablaramos con su madre...no os digo na. Además, la casa estaba en ninguna parte, buscamos a kilómetros a la redonda y no había restaurante alguno donde cenar, solo encontramos a 2 kilometros una bocadillería, que estaba situada en la curva de una carretera, en mitad de un bosque. El paseito a oscuras por la carretera, entre arboles, tambien fue de película de terror. En nuestra memoria queda, pero eso sí la cerveza y la hamburguesa tamaño pizza familiar que nos comimos en la bocadillería, también. Digno de grabación fue la cara de los clientes, al vernos salir  de la maleza. En mitad de la noche, aparecen tres tios con sendas linternas saliendo de la vegetación y la oscuridad. Despues de comer, volvimos a adentrarnos en las tinieblas.

26/08/2019 POSTOJNA-TRIESTE-VENECIA

El ultimo día por distancia y recorrido debía ser el mas llevadero, pero de nuevo Google nos invitó a un recorrido turístico por toda clase de caminos de cabras. Aunque fué un día caluroso, justo antes de abandonar Eslovenia a escasos metros de la frontera con Italia, nos volvío a caer, no se como pudo pasar, el diluvio universal. Así que después de haber pedaleado sedientos, llegamos al aeropuerto de Trieste como una sopa. El olor a musgo de Eslovenia nos acompañaba en el mostrador de la oficina de coches de alquiler, donde el recepcionista se extrañó que vernos tan mojados y embarrados, porque según él, la ultima semana había sido de un tiempo esplédido.

Una vez, instaladas las bicicletas en la furgo que habíamos alquilado, viajamos por carretera, sentadicos y con aire acondicionado, como debe ser, hasta Venecia. No teníamos mucho tiempo para visitarla, así que la recorrimos en vaporeto de noche, con todos los palaciós iluminados y la verdad, fue una maravilla, breve, pero preciosa. Al día siguiente, nos dirijimos en coche hasta el aeropuerto de Milan-Malpensa, pero yo prefiero dar por finalizado este viaje pasado por agua, y por ello diferente, en la plaza de San Marcos, con un helado en la mano, con el palacio Ducal a nuestra izquierda, mientras los músicos tocaban O sole Mio.