Linz-Krems (09/08/2012) - Mapa
Esta eterna etapa pasaba muy cerca del campo de concentración nazi de Mauthausen. Recorrer los barracones, las cámaras de gas y sobretodo, los hornos crematorios, hace que te sientas culpable por pasear como turista por un lugar donde hubo tanto horror. Es sobrecogedor ver los incontables homenajes de familiares de fallecidos en este campo, multitud de ellos en español, ya que Mauthausen fue el campo de concentración donde los nazis exterminaron a 5.000 españoles republicanos. El resto de la etapa estuvo marcada por esta visita e hizo que fueran cayendo los kilómetros mientras tu cabeza seguía dando vueltas a lo visto allí;. Solo destacar que llegamos a Krems ya de noche, y que por no recorrer unos 14 kms adicionales hasta el hotel que teníamos reservado, optamos por buscar otro en el mismo Krems.
Krems-Vienna (10/08/2012) - Mapa
Ya estamos en Viena!!!! Ya queda poco para conseguir el objetivo...mañana en Bratislava y para casa...menos mal, porque las fuerzas están bajo mínimos. Viena nos ha decepcionado un poco, si bien el centro es bonito, el resto no está muy cuidado y tenemos la sensación de estar en un país de menor nivel económico. Tal vez, no hemos tenido el tiempo suficiente para visitarla como se merece. Por cierto, es el único lugar en el que hemos tenido problemas con las bicis, el hotel no tenía parking y se negaba a que las subiéramos a la habitación, a lo que finalmente accedieron tras la amenaza de marcharnos. Esta etapa tiene sabor a final, ya que la llegada a Bratislava será muy asequible por su cercanía a Viena. Echaremos de menos los pequeños restaurantes que salpican la Donauradweg, donde nos hemos acostumbrado a desayunar a media mañana unas estupendas bradwurst con su correspondiente jarra de cerveza.
Viena-Bratislava (11(08/2012) - Mapa
OBJETIVO CONSEGUIDOOOOOO!!!!!! Hemos llegado por fin, han sido tres países y creo que algo más de 800 kms en bici...ha sido una experiencia inolvidable. Es espectacular contar con una carretera solamente para bicis de tantos kms y que transcurre por sitios tan alucinantes...totalmente recomendable. En Bratislava se baja un nuevo escalón en lo económico, con un centro muy pintoresco, el resto de la ciudad tiene un cierto aire decadente del telón de acero. Y lo digo con conocimiento, ya que un error del GPS nos ha llevado a los lugares más recónditos de la ciudad en busca del hotel. Durante la cena nos han sableado, ha sido la comida más cara. Al no tener moneda local, la conversión a euros fue terrible y cuando dijimos de pagar con tarjeta le añadieron un nuevo plus. En el aeropuerto de Bratislava, camino de Málaga, empezamos a sentir nostalgia por la Donauradweg y su impresionante rio, el Donau.