¡Mejor sentado que de pie, mejor tumbado que sentado!
Praga (19/08/2014)
No es buena idea hacer transbordo pasando la noche en el aeropuerto del
Prat de Barcelona. El único sitio posible para echar una cabezada es el
suelo ya que todos los sillones están diseñados para hacerte la vida
imposible. Tras una noche interminable, en régimen de alojamiento, todo
molido, llegamos a Praga, descubriendo la primera sorpresa adversa del
viaje: el freno delantero de una de las bicis estaba estropeado. Desde
la terminal es posible pedalear hasta el centro de la ciudad sin pisar
la carretera transitada por coches. Visitar Praga siempre presenta
numerosos puntos de interés, Josejof ( barrio judío ), el barrio de Mala
Strana, la torre de la Pólvora, la plaza de la Ciudad Vieja, etc, etc;
sin embargo, nosotros acabamos como no podía ser de otra forma, en U
Fleku, la cervecería mas antigua de Praga. Fundada en 1499, y
funcionando a pleno rendimiento en la actualidad, es denostada en
ocasiones por el gran número de turistas que la abarrotan . Mi opinión,
es que es visita obligada de la ciudad y si es tan visitada es por algo.
Praga ya no es la ciudad barata que conocí hace algunos años, los ríos
de turistas que inundan sus calles han hecho crecer los precios, se nota
una mejoría económica en la ciudad.
En este viaje cometimos varios errores de principiante, el primero fue
no traer un mapa de la Republica Checa. El plan era seguir la Greenway
Praga-Viena, y llevábamos los mapas guardados en el móvil. Sin embargo,
en torno a la mitad de la etapa, el gps nos maró; una ruta mas corta( a
las 12.30 h nos quedaban tan sólo 38 kms) ... y picamos. Nos llevó a un
callejón sin salida llamado E55. La E55 es una carretera equiparable a
una nacional en España, con un enorme tráfico , en la que los coches
circulan a una velocidad infernal. Si a esto unimos el hecho de que en
República Checa las carreteras no tienen arcén, pues teníamos el
combinado perfecto para jugarnos el tipo. La única opción que nos quedó
fue ir haciendo eses por carreteras secundarias hasta llegar a Tabor. Al
aumento de kilometraje, hay que añadir un calor tremendo, con zonas con
el asfalto derretido y un recorrido rompepiernas con continuos sube y
baja. Este recorrido ya no discurría por pueblos turísticos preparados
para la recepción de ciclistas y por tanto, en algunos, nos era
verdaderamente complicado conseguir agua fresca. Todo esto hizo que la
segunda parte de la etapa hasta llegar a Tabor fuera un verdadero
infierno. Es curioso, que después de cenar dos magnificas pizzas y de
beber todo el agua que quisimos en un restaurante italiano, escuchando
un concierto de jazz que se celebraba en la plaza del centro de Tabor,
todo el sufrimiento de la etapa estaba olvidado. El precioso casco
histórico de Tabor era el principio de un viaje que prometía todo tipo
de pueblos, ciudades y parajes espectaculares.
Pertrechados por fin, con una mapa, habíamos planificado meticulosamente
la etapa que nos debería llevar hasta Cesky Krumlov. Retomando de nuevo
la Greenway Praga- Viena, la etapa estaba siendo muy bonita, recorrido
llano, lagos, bosques, nada de calor... hasta que al mediodía me di
cuenta de que me había dejado la mochila en el anterior pueblo. Este sin
duda fue el mayor error del viaje, ya que cometí la imprudencia de
llevar todos los objetos de valor en dicha mochila, dinero, pasaporte,
dni, movil, etc, tec. Vuelta atrá hasta Vesely ( pueblo donde ocurrió el
olvido), creo que han sido los 20 kms mas veloces de mi vida, pero
alguien se la había llevado. Denunciar el robo en la policía checa,
donde no entendian ni jota de inglés, fue toda una odisea. Una vez
interpuesta la denuncia, vuelta para Praga a fin de que la embajada de
España me procurara un nuevo pasaporte , pues lo necesitábamos para
embarcar en el aeropuerto de Munich. Mientras volvíamos en tren,
sentíamos que el viaje estaba arruinado. Mas si cabe, cuando llegamos a
la puerta de la embajada y comprobar que estaba cerrada hasta la mañana
siguiente. Es difícil explicar la sensación de impotencia y el
abatimiento que se tiene en una situación así. No nos quedó mas remedio
que volver a hacer noche en Praga.
Puto Desastre-Cesky Krumlov (22/08/2014)
A primera hora, estábamos de nuevo en la embajada, los trámites fueron
realmente rápidos ( damos las gracias desde aquí a la embajada) y tras
un par de horas, nos facilitaron un salvoconducto. Salimos disparados
hacia la estación de tren, para intentar llegar a Linz, que es donde
debíamos estar el 22 de Agosto. Sin embargo, por fortuna, no había
billetes para las bicis y no nos quedómas remedio que comprar dos
billetes hasta Cesky Krumlov, el destino más cercano a Austria de los
posibles. Digo con fortuna porque Cesky Krumlov ha sido de las mejores
cosas que nos ha pasado en este viaje. Entre montañas y rodeado por el
rio Vltava, es un verdadero viaje al pasado. Con un casco histórico
medieval y unos maravillosos puentes de madera que salvan el rio, Cesky
Krumlov es una ciudad de cuento. Todas nuestras penas, estaban
olvidadas. Conseguimos además, una magnifica habitación a orillas del
rio, en la Pensión U Matesa, que a pesar de ser pensión, superó en
calidad a algunos hoteles 3 estrellas en los que estuvimos. Saboreando
unos maravillosos crepes en Mis Creperie, lamentábamos habernos perdido
la sensación de llegar en bici a esta inolvidable ciudad.
Cesky Krumlov-Salzburgo (23/08/2014)
Debido a que el día anterior no pudimos llegar a Linz, la distancia a
Salzburgo era de 204 kms, imposible en bici para nosotros. Teníamos que
elegir, o bien llegar a Salzburgo en tren o continuar en bici sin
recuperar la jornada perdida. Esta última opción nos obligaba a recortar
por Rosenheim , si queríamos estar en Munich para la vuelta
perdiéndonos las etapas que en teoría eran las mas espectaculares del
viaje, las que cruzaban el Tirol Austriaco, incluyendo la etapa reina,
la subida al Grossglockner. Elegimos por tanto, volver a coger un tren
que nos llevara a Salzburgo y hacer borrón y cuenta nueva. El incidente
de la mochila nos había costado, 2 etapas y media. Salzburgo, es una de
las ciudades mas elegantes y señoriales de Europa. En esta ciudad se
respira música clásica, con sus limpias plazas y preciosas calles; hasta
su cementerio es una maravilla visitada por innumerables turistas. Con
su castillo dominando la ciudad desde el cielo, el gentío abarrota los
puentes que cruzan el rio Salzach. En Salzburgo, hay numerosos
restaurantes de lujo y encantadoras cafeterías donde comer, pero
nosotros caímos en las redes del puesto de salchichas de la plaza Alter
Markt. Intentamos reparar el freno delantero de mi bici en una
megatienda, pero fue imposible porque requería que la recogiéramos al
día siguiente, pero por lo menos pudimos comprar un casco a un precio
razonable ( se rompió uno de los que llevábamos. Otro percance más a
añadir en la larga lista de perdidas y roturas).
Definitivamente, esta fue la etapa mas bonita del viaje, una de las
mejores etapas que he hecho nunca, entre valles alpinos y en todo
momento rodeado de paisajes espectaculares. Salimos de Salzburgo
siguiendo el rio Salzach, el cual no abandonamos hasta Bischofshofen. En
Salzburgo comenzamos a seguir la Tauernradweg, red de carriles bici que
no abandonaríamos hasta casi la frontera de Alemania. A media mañana
hicimos una parada para visitar las gargantas de Golling, lugar donde el
rio Salzach discurre entre gigantescas gargantas de piedra, y donde nos
dimos todo un homenaje en el Gasthof Pass Lueg Hohe, típico restaurante
tirolés con unas vistas espectaculares. En él dimos buena cuenta de un
Wiener Schnitzel ( filete empanao de toa la vida) y un delicioso y
caliente apfelstrudel ( pastel de manzana). Habíamos perdido mucho
tiempo, y no pudimos detenernos en la mayor cueva glaciar de Europa,
Eisriesenwelt, de cualquier forma, la afluencia de público, requiere
estar muy temprano para sacar las entradas y la visita dura varias
horas, por lo que nos era imposible, una pena. De todas formas, el resto
de etapa fue alucinante, recorriendo impresionantes valles hasta la
llegada a Fusch, pueblecito encantador a los pies del Grossglockner, la
montaña más alta de Austria, y cuya carretera dicen que es la mas bella
carretera de montaña de Europa.
Se hace difícil describir las sensaciones que proporciona la ascensión
al Grossglockner. Un puerto de montaña de 48kms , con un punto de peaje a
falta de 33 kms. Los automóviles pagan 31 eurazos por subir la
carretera, y la verdad es que aún así, el número de coches y
motos es excesivo para el gusto de un ciclista. Una vez pasado el peaje,
el puerto no te deja ningún respiro, con rampas durante kilómetros y
kilómetros al 12 %. Pedalear rodeado de glaciares y unos impresionantes
valles es indescriptible, realmente precioso. Lo mejor, los numerosos
ciclistas que se van animando unos a otros, mención especial a uno que
subió cargado con alforjas y con el que coincidimos durante la
ascensión, todo un héroe para nuestro parecer. A eso de las 12 del
mediodía, ante la parte final y viendo el desnivel que tenía, tuvimos
que abandonar por miedo a que en la bajada me quedara sin freno trasero (
el delantero lo llevábamos roto desde Praga). Fue una decisión difícil,
pues nos encontrábamos bien de fuerzas, nos quedaban tan sólo unos 10 u
11 kms para coronar, pero el riesgo de perder los dos frenos nos podría
haber arruinado el viaje definitivamente. La bajada fue realmente
complicada ya que el disco llegó totalmente negro y teníamos que parar
cada 1 o 2 kms para esperar a que se enfriara, las pastillas de freno
llegaron vivas de milagro. Por tanto, nos quedó un sabor agridulce de
esta etapa entre la espectacularidad de lo vivido y la decepción de no
haberlo coronado, sobretodo cuando subir el Grossglockner había sido el
germen de todo el viaje, a partir de esa idea diseñamos la totalidad de
nuestra ruta.
Penúltima etapa y la más complicada con diferencia, una vez abandonada
la Tauernradweg no nos quedó más remedio que hacer los últimos 50 kms
por carretera transitada por coches, a esto hubo que añadir la lluvia y
el viento. Realmente se nos hizo bastante larga, de hecho llegamos
anocheciendo a Kufstein. Kufstein es una ciudad mediana con una coqueta
plaza y bonito casco histórico y un imponente castillo que desde las
alturas domina la ciudad. Lo mas destacado del día fue cruzar Zell am
See, lugar de veraneo rural de los alemanes, situada junto a un enorme
lago. Por cierto, ese día se celebraba una prueba de triatlón, lo cual
nos retrasó bastante ya que estaban todas las calles cortadas por los
participantes de la prueba.
Si la anterior etapa fue la mas complicada, la éltima etapa, fue la mas
rápida. Sobre las 16.00 horas estábamos en Munich, siguiendo la vía
Claudia recorrimos gran parte del camino por carril bici, y guiados por
rio Mangfall, fue una etapa con sabor a final de viaje, con ganas de
acabar pero a la vez sintiendo nostalgia de los días pasados. Una vez en
Munich, y despues de una buena ducha, nos dirigimos a un lugar que
estuviera a la altura. Si en el viaje lo comenzamos en la cervecería U
Fleku de Praga, no podíamos acabarlo en otro sitio que no fuera la
mítica cervecería Hofbrauhaus de Munich. Capaz de dar de comer y de
beber a cientos y cientos de personas. Con ambiente festivo, donde reina
la música de una orquesta bávara, y donde periódicamente todo el mundo
comienza a golpear las mesas de madera a la vez que cantan el himno de
la cervecería In München steht ein Hofbräuhaus... Eins,zwei, suffa!.
Excelente cerveza, excelente codillo, excelente apfelstrudel...;en
nuestra línea. Por último, al dia siguiente, de camino al aeropuerto
hicimos una parada en Erding, donde se ubica uno de los mayores parques
acuáticos de Europa, por lo que podéis suponer lo relajados y limpios
que volvimos de nuestra aventura. A pesar del sabor agridulce, debido a
los numerosos percances que sufrimos, este viaje nos dejó lugares y
experiencias inolvidables, momentos por los que merece la pena vivir.